Qué regula y a quién
El Reglamento (UE) 2024/1689 clasifica los usos de la IA por nivel de riesgo: prohibidos, de alto riesgo, con obligaciones de transparencia y de riesgo mínimo. Distingue entre proveedores (quien desarrolla el sistema) y responsables del despliegue (quien lo usa en su actividad). Una pyme que usa ChatGPT, Claude o Gemini en su trabajo es, sobre todo, lo segundo.
Las tres obligaciones que más afectan a una pyme
1. Alfabetización en IA (desde el 2 de febrero de 2025)
Quien usa sistemas de IA en tu empresa debe tener conocimientos suficientes sobre cómo funcionan y cuáles son sus riesgos. En la práctica: formación básica y normas de uso por escrito.
2. Transparencia (desde el 2 de agosto de 2026)
Si un sistema como un chatbot interactúa con personas, estas deben saber que hablan con una máquina. Además, ciertos contenidos generados con IA, como los deepfakes o los textos publicados para informar al público sobre asuntos de interés público, deben identificarse claramente.
3. Usos de alto riesgo (desde el 2 de diciembre de 2027)
La Comisión cita como alto riesgo, entre otros, el software que ordena currículos en un proceso de selección o que decide el acceso a servicios esenciales como un crédito. Si tu empresa usa IA para eso, tendrá obligaciones estrictas (supervisión humana, registros, información). Esta fecha se aplazó con el acuerdo político sobre el «AI Omnibus».
Lo que no te afecta (casi nunca)
La gran mayoría de los sistemas que usa una pyme (asistentes para redactar, filtros de spam, recomendaciones) son de riesgo mínimo y no tienen obligaciones específicas más allá de la alfabetización. Las normas sobre modelos de uso general afectan a quien los desarrolla, no a quien los usa.
El Reglamento de IA no sustituye al RGPD: si introduces datos personales en una herramienta de IA, sigues necesitando una base legal, informar a las personas y un acuerdo de tratamiento de datos con el proveedor.